Monday, November 06, 2006

Seminario de Investigaci�n I

…Reposicionando el ser a través del saber ambiental…


A partir de los planteamientos de Leff, es posible visibilizar el desarrollo de un nuevo tipo de saber, el denominado “saber ambiental” que da cuenta de otra forma de concebir la realidad social, desde la cual, la naturaleza deja de ser representada como un recurso económico comercializable para ser comprendida desde su dimensión sociocultural, con valoraciones éticas que conforman nuevos principios y valores.

Este saber ambiental configura una nueva forma de conocimiento, que surge a partir de una problemática global tanto económica, social y política, desbordando la racionalidad cientificista, irrumpiendo producto de la saturación de los procesos de racionalización de la modernidad actual en crisis. El saber ambiental es esencialmente crítico de la racionalidad dominante y aboga por la construcción de una racionalidad ambiental que se desplega a partir de formaciones ideológicas heterogéneas, con múltiples intereses que enuncian la integración de la diversidad, discurso que se inscribe en las políticas del desarrollo sustentable. El conocimiento científico es problematizado y a través del saber ambiental se buscan nuevos métodos capaces de interpretar una realidad compleja que logre aprender las interrelaciones entre procesos naturales y sociales que determinan los cambios ambientales.

Al respecto, me parecen sumamente atractivas las propuestas de Leff pues integra la dimensión social de la naturaleza, que nos lleva a reconocer nuestra relación con los “otros”, buscando un conocimiento que se construya de forma holística a partir de la diversidad y en el marco de la crítica al “sistema-mundo actual”. Es decir, a mi parecer Leff con su propuesta estaría dando un paso más allá de lo que nos propone Wallerstein quién configura la actual crisis del sistema. Por su parte, Leff nos propone una nueva alternativa para comprender esta crisis y para construir epitemológicamente a partir de ella. En esta construcción, sin embargo, es necesario a su vez la reconstrucción de los conceptos y métodos de diversos campos disciplinarios del saber, así como los sistemas de normas y valores mismos en los que se fundan, pues descansan en un orden social y productivo “insustentable”.

En el marco de estas transformaciones enunciadas creo que se le plantea una vez más a la antropología el desafío por reconstruir la disciplina, concibiendo la cuestión ambiental como problemática social y ecológica de alcance planetario.

En este sentido, me gustaría también retomar la idea de Leff acerca de la crisis ambiental como una disyunción del ser y el ente, producto de la racionalidad científica imperante que fragmenta y cosifica. Ello me lleva a pensar que en el marco de este nuevo saber podremos recuperar a través de la conexión con los “otros” el sentido de nuestra existencia misma. Es decir, que este nuevo saber al fundarse en el encuentro con la diferencia, conllevará a un conocimiento incluyente que de por sí nos llevará a nuevas formas de concebir la realidad social y las relaciones mismas que fundamos, enmarcadas en verdaderos diálogos. Este enlace con la diferencia en el marco de una valoración sociocultural de la naturaleza nos sitúa no es un plano propositivo y esperanzador de concebir el futuro.

Asimismo, quisiera también traer a colación otro punto de análisis que considero relevante, que es la emergencia de la ecología política como la politización del conocimiento a partir de la reapropiación social de la naturaleza. Me parece interesante la idea que propone Leff acerca de la ecología política, pues no la concibe como un nuevo paradigma u orden social, sino que se construye como un campo de estudio y acción que si bien aún no adquiere nombre propio se enmarca en el proceso político de construcción de nuevos modos de vida, como una alternativa en el marco de la deconstrucción crítica.

Entonces me parece que Leff se enmarca en una corriente de pensamiento alternativo crítica a la estructura hegemónica, pero que a su vez, va más allá de proponer un paradigma con sistematicidad teórica, pues aboga por la inclusión del conocimiento ambiental en el marco de prácticas políticas que incluyen diversas reivindicaciones como las de género, etnicidad, equidad, autonomía y biodiversidad.

Finalmente, su propuesta que se enmarca en el plano del desarrollo sustentable debe también ser crítica de los intentos que agencias como el banco mundial tienen por reapropiarse del mismo concepto, ecologizando su discurso capitalista a través de diversas iniciativas de desarrollo en el marco de lo que algunos autores han llamado “Capitalismo Ecológico”, entre ellos Neil Harvey.

Sin duda que Leff es un autor interesante y que deseo seguir estudiando pues me servirá para elaborar una parte del marco teórico de mi tesis que refiere al conocimiento tradicional. Además me agrada que sea un pensador latinoamericano, en general me gustaría seguir en esta línea de trabajar con autores que hablen desde el “tercer mundo”. Bueno, eso sería por el momento.

Seminario de Investigaci�n I

Monday, October 23, 2006


Trabajo de Campo 16 de Octubre,
Municipio de Tenejapa,
Comunidad Yashanal:
Defendiendo los conocimientos en salud, alimentación y agricultura...


¿La Sinergia en los sistemas sociales?

El concepto de sinergia aplicado a las ciencias sociales me parece que tiene interesantes efectos e implicaciones analíticas que van más allá de la noción de evolucionismo cultural propuesta por Corning, quién parece reducir el término a sus aplicaciones al ámbito económico, en términos de desarrollo y progreso industrial. Entonces parecería que la sinergia es una forma de cooperación en el ámbito del trabajo, sin embargo, los sistemas sociales son sistemas altamente complejos siendo relevante preguntarse por la aplicación de la sinergia en el marco de las organizaciones humanas, conformadas por hombres y mujeres con sentimientos, sensaciones, conciencia, mundos íntimos y diversos ámbitos de interrelación.

El término de “evolucionismo cultural” aplicado desde la sinergia a los sistemas sociales merece a mi parecer sus críticas en cuanto permite legitimar la reproducción de jerarquías y desigualdades como naturalizadas a partir de nociones biológicas. Y por lo tanto, no se distancia del de reduccionismo que ha propiciado un paradigma de desarrollo altamente excluyente, basado en discriminaciones sociales como las de género y etnia, visualizando a su vez a la naturaleza como “mercancía” en el marco de un sistema productivo capitalista. Desde la creencia en un evolucionismo cultural se ejerce poder hegemónico hacia todo tipo de diferencias sociales, se esconde así la dimensión esencial del ser humano, su aspecto social.

A mi parecer, el desarrollo del sistema-mundo que plantea Wallerstein, no puede ser comprendido, en último término, por la perspectiva del “evolucionismo cultural” pues subyacen al sistema mundo mismo rasgos de orden histórico. Y en este sentido es posible entender la sinergia en las organizaciones humanas pero no a partir de la complejidad en los sistemas económicos, que se basan en los logros científicos asociados al desarrollo y al crecimiento, sino que debe ser visualizada en el marco de su ejercicio en otro tipo de ámbitos sociales tales como el político, sumamente interesante al relacionarse directamente con las estructuras de poder.

Entonces, encontraríamos que hay grupos sociales que constantemente operan a partir de la sinergia y otros que únicamente generan sinergia bajo situaciones específicas y coyunturales, es así como yo diferenciaría entre los primeros, caracterizados con los movimientos sociales, y los segundos, entendidos como sistemas de masas. Los movimientos sociales son conformaciones que operan desde la sinergia como una constante pues se definen por su capacidad de acción colectiva, tienen una finalidad en común por lo cual están constantemente organizándose en términos de prácticas colectivas e inclusive en el marco de la generación de conocimientos. Por el contrario, los sistemas de masas son grupos de individuos que se agrupan ante situaciones coyunturales que no buscan cambios en la estructura social, no son en este sentido sujetos históricos pero si pueden ser generadores de identidad. Ejemplificando, podría identificarse como un movimiento social al EZLN, y como un sistema de masas a los aficionados a los pumas quienes a su vez son generadores de identidad.

La sinergia en los grupos humanos puede ser comprendida ampliamente, no solo como la unión de fuerzas, pues subyacen a la acción misma significados culturales, construcciones esencialmente complejas y humanas. En este sentido, el pueblo tzotzil puede entenderse como un colectivo cultural que opera a partir de la sinergia entendida en su cosmogonía desde las relaciones de reciprocidad que plasman todos los ámbitos del quehacer social.

Ahora bien, para el caso de los alumnos de la maestría podemos pensar que ellos/as operan con sinergia solo como grupo de masas, pues si bien hay en ellos una finalidad en común -cual es finalizar la maestría- les subyacen también motivaciones diferentes (prestigio, conocimiento, perspectivas laborales…) y no es inherente a ellos una organización estructurada desde los mismos, sino que son generadores de sinergia en la medida que realizan acciones en conjunto con el mismo objetivo, cual podría ser juntarse a estudiar en grupo, generando un conocimiento de mayor riqueza que el que generarían por sí solos desde una única perspectiva.

Las aproximaciones al concepto de sinergia en la antropología y las ciencias sociales deben ser revisadas pues el concepto mismo está rotulado por las implicaciones que tiene en los sistemas biológicos por lo tanto sería menester dar cuenta de las múltiples y particulares referencias que tiene en el ámbito de lo social, lo cual nos lleva a visualizar diferentes formas de generar sinergia y significarla. Por lo pronto me parece relevante rescatar la noción de la fuerza colectiva aplicada al conocimiento…

Saturday, October 14, 2006

Sobre la unidad de análisis en el sistema-mundo

A partir de los planteamiento de Wallerstein se recomienda analizar el sistema-mundo como una unidad de análisis, ello implica dar cuenta de la estrecha interrelación presente entre los estados nación que conforman el sistema-mundo, pues la economía mundo capitalista opera mediante la vinculación entre sectores céntricos y periféricos, lo que permite, a través del monopolio, cumplir con los objetivos de acumulación del capital. En antropología, esta perspectiva conlleva a generar estudios sobre la realidad social que se enmarquen en relación al contexto global del funcionamiento del sistema mundo, es decir, tomando en cuenta de qué forma se inserta nuestra unidad de análisis en el marco del sistema-mundo como un todo interrelacionado, articulado por poderes hegemónicos (digo poderes a fin de diferenciar entre los “tipos” de poder que se ejercen en el entramado social, ya sean económicos, políticos, sobre el conocimiento…entre otros…En este sentido, creo que también resulta importante considerar que el poder no se ejerce desde un único centro hegemónico, sino que existen diferentes focos de poder, visualizado como un modelo policéntrico de redes complejas). Ello es especialmente relevante en el actual contexto de modernización cuyos procesos de globalización transforman tanto al ámbito global como al local, evidenciando las estrechas relaciones entre centro-periferia, abriéndose lo “comunal” a lo “global” desde la constante del intercambio asimétrico.

Ahora bien, las unidades de análisis a las que refiere Wallerstein pueden ser comprendidas como unidades de la realidad social, que forman un sistema histórico. Al respecto, para las ciencias sociales, resulta todo un desafío teórico/metodológico la definición de los límites espacio-temporales de un sistema histórico, pues ambas son variables “socialmente construidas”y que afectan la interpretación de la realidad social. Se desprende entonces que para cada “tiempo social” existe un particular “espacio social” y que, tanto tiempo como espacio, deben concebirse como conceptos relacionales que se redefinen mutuamente.

Las definiciones dadas tanto por Sol Tax como por Aguirre Beltrán para definir a la unidad de análisis, de cierta forma, no me parecen contradictorias pues ambas aportan desde diferentes épocas históricas al estudio antropológico, contribuyendo con diferentes conceptualizaciones analíticas que pueden no ser contradictorias, más bien complementarias. Mientras Sol Tax introduce una perspectiva histórico social, Aguirre Beltrán, integra la idea de regiones excluidas de un sistema-mundo global, enfocándose en el funcionamiento económico que subyace. La importancia de conceptlizar las unidades de análisis radica en el particular entendimiento que se pueda generar acerca de ellas en el marco del sistema-mundo. Sin embargo, en el marco del espacio-tiempo éstas unidades deben ser definidas incorporando la perspectiva sobre la realidad social de los propios habitantes, realidad que se redefine y transforma…

Es por ello, que creo que en relación a mi proyecto de investigación para definir los elementos endógenos como exógenos de mi unidad de análisis, debo trabajarlos desde las concepciones que maneja la misma gente. Mmm, pero me arriesgaré con unas incipientes ideas. Por ejemplo, mi región de estudio será la zona de los altos de chiapas, es decir, trabajaré con parteras indígenas que residen en diferentes comunidades situadas en esta zona. Puedo mencionar como una características endógena de la región sus particularidades en relación al medio ambiente (especificidades en su flora-fauna) las características de su conformación geográfica, como también las particularidades culturales presentes, en términos lingüísticos, religiosos, políticos…finalmente, como dije anteriormente creo que la metodología para construir información sobre ella debe ser a partir de los sujetos mismos y visualizando su posición en la economía mundo capitalista que define al actual sistema-mundo.

Friday, September 29, 2006


Configurando la crisis del sistema-mundo moderno: Otro mundo es posible?…y el Antropólogo/a qué?

Para adentrarnos en la comprensión de la realidad presente, desde los planteamientos de Wallerstein, quisiera retomar la idea actual de la crisis que experimenta el sistema-mundo moderno, caracterizado por un período de estancamiento de la economía-mundo capitalista (fase B de los ciclos de Kondratieff). Esta crisis se da en el marco de una incipiente lucha que ha comenzado a desarrollarse entre dos posiciones divergentes en torno a las concepciones de libertad e igualdad, en el marco de las mayorías y las minorías sociales: “En la lucha por el sistema (o sistemas) que reemplazarán al existente sistema-mundo, la brecha fundamental estará entre quienes deseen expandir ambas libertades-la de la mayoría y las de las minorías- y la de quienes busquen crear un sistema sin libertades bajo la apariencia de preferir o bien la libertad de la mayoría o de las minorías” (Pág.121).

En este sentido, resulta a mi parecer relevante generar un análisis social desde la perspectiva del sistema histórico (social), en cuanto da cuenta de que nuestros sistemas sociales cuentan tanto con características de orden sistémico (constantes, universales, nomotéticas), como con rasgos de orden histórico (cambiantes, particularistas, idiográficos). Es decir, nuestro entendimiento debe centrarse en el marco de esta constante “contradicción”, evidenciando la paradoja de la continuidad en el contexto del cambio.

Difícil labor le queda entonces a las ciencias sociales ante este panorama. Más, importante, en cuanto se enfoque a dar cuenta de qué forma han comenzado a configurarse sistemas-mundo alternativos, portadores de una racionalidad propia de aquellos sujetos/as que buscan el cambio social.

Ahora bien, los grupos que abogan por un sistema-mundo alternativo, recrean, fortalecen y reproducen lazos mediante las redes de Internet, esta conexión entre lo local y lo global es fuente de empoderamiento y espacio primordial de comunicación. A este respecto, como investigadores/as debemos ser capaces de comprender de qué forma a través de estos grupos sociales se genera un nuevo tipo de conocimiento y se restablecen lazos de solidaridad en el marco de esta red cibernética de interacciones sociales. Me alineo aquí con la propuesta de Jacorzynski pues creo que nuestro enfoque antropológico debe estructurarse desde una perspectiva hermenéutica, con base en el dialogo como generador de conocimientos, atendiendo a los juegos de lenguaje pero, a su vez, sumando a ello los lenguajes simbólicos que se dan el marco de la red de Internet.

El camino queda trazado, como aspirantes a desempeñar la disciplina antropológica debemos ser capaces de dar cuenta de las emergentes perspectivas que surgen en torno a nuestra realidad social, incluyendo en nuestro trabajo los diferentes niveles de acción que subyacen, entendiendo como la red cibernética se constituye en un importante espacio de organización. Sin embargo, una vez que podamos dar cuenta de lo que está sucediendo es indispensable seguir hacia un segundo paso cual es: decidir cuál será nuestra postura y en qué dirección queremos actuar. He aquí la real decisión para el antropólogo/a en el marco de una disciplina a la cual, tarde o temprano, le subyace una dimensión moral, la implicancia ético-subjetiva se resuelve decidiendo, como primer paso, si se es o no “activista”, definiendo nuestra posición ideológica (que implica una ESTRATEGIA en la arena social con implicancias POLÍTICAS, es decir una praxis) en el marco de la inminente crisis del sistema-mundo moderno.

Wednesday, September 27, 2006


Este es un chemamül, tallado en madera, es una especie de totem del pueblo mapuche...
Generalmente se le ofrecen todo tipo de comidas,
el muday (fermento de trigo y bebida sagrada) y kofke (pan), entre otros. Su simbolismo da cuenta de la presencia de un ser creador ligado a la tierra...el gran espiritu de la fecundidad universal

Saturday, September 23, 2006

Las actuales implicancias del desarrollo masivo del uso de Internet aún no son posibles de determinar de forma tajante, pues su incorporación a la vida social es un fenómeno relativamente nuevo que sin duda ya empieza a dar cuenta de las profundas transformaciones que plantea tanto en el ámbito del conocimiento como en el de las relaciones sociales entre los individuos.

En este sentido, Internet es concebido como un nuevo espacio de cooperación social que se enmarca en el contexto de la diversidad, he ahí su atractivo para el sujeto, en cuanto nos permite acceder a nuevas fuentes identitarias, al incorporarnos a una comunidad en constante movimiento y reformulación. Ello en el marco del dialogo cibernético, que incluso permite a ciertos individuos relacionarse de mejor forma que a partir de las interacciones cara a cara.

Ahora bien, como nuevo campo de interacción social, la Red también plantea el desarrollo de relaciones de poder, diversos intereses se conjugan, operando tanto motivaciones instrumentales como motivaciones altruistas. En este sentido, el altruismo es comprendido como un accionar que se orienta a partir del bien común, obrando por el bien de la comunidad en su conjunto y no a partir de conciencias individualistas. He aquí el valor social de la red, en cuanto genera la posibilidad de una alternancia entre sujetos que buscan rescatar valores de solidaridad y retribución, que se contraponen a los valores instrumentales del sistema neoliberal. Surge la paradoja, pues mientras algunos abogan por un espacio para compartir, otros -desde regulaciones hasta jurídicas- presionan para hacer de la red un espacio comercial, que crea necesidades y controla el acceso a las diversas fuentes de información.

A mi parecer, subyacen a estas diferencias motivacionales intereses políticos, que son distinguibles a partir de las diferencias en los sistemas de valores que orientan la producción social, o mercantil en la red. No obstante, definir lo que lleva a una persona u otra a adoptar determinada posición requiere de un estudio acuisioso, planteando para la antropología el desafío sobre ¿cómo llevar a cabo una investigación en este contexto? ¿Cómo se desarrolla así la etnografía? Al respecto, surge la necesidad de repensar nuestras conductas en el marco de las nuevas interacciones que se dan en el sistema cibernético.

Thursday, September 21, 2006